Cuando las alergias se combinan con una afección respiratoria llamada asma, se denomina asma alérgica. Los alérgenos también se denominan desencadenantes y son causados por polvo, polen, comida, moho, hay infinidad de causantes.

El asma alérgica es una afección inflamatoria crónica en la que los pulmones se inflaman y las vías respiratorias se contraen cuando inhala un alérgeno. Provoca que el sistema inmunitario produzca demasiada inmunoglobulina, esta sustancia está destinada a defender y proteger al cuerpo. Sin embargo, en altas cantidades pueden hacer que las vías respiratorias se contraigan, lo que dificulta la respiración.

Para los niños con asma alérgica, los síntomas clásicos incluyen picazón nasal y oral, estornudos y ojos llorosos y con picazón. Sin embargo, a veces los niños pequeños no se suenan la nariz, sino que resoplan y huelen. Estos síntomas alérgicos pueden provocar síntomas asmáticos, como tos, sibilancias, dificultad para respirar y uso diario/nocturno de inhaladores de rescate.

Si crees que tu hijo tiene asma alérgica, es importante realizar pruebas de alergia. Identificar posibles desencadenantes alérgicos del asma mediante análisis de piel y/o de sangre. Esto incluirá una amplia variedad de alérgenos ambientales.

Después, junto a un médico se debe de tener un plan de desarrollo alargo plazo para evitar que un ataque de asma pueda poner en peligro la vida y la salud del infante.

Cuenta con la ayuda de profesionales, quienes te guiarán ante cualquier duda sobre este tema: Dr. José Luis de León Martínez.