La dermatitis atópica es la forma más común de eccema y es crónica. Generalmente comienza en la infancia o la primera infancia. Los niños que provienen de familias con antecedentes de dermatitis atópica, asma o fiebre del heno tienen más probabilidades de desarrollar dermatitis atópica.

Considerada una enfermedad inflamatoria inmunomediada, la atópica es causada por una combinación de genes y factores externos. Los síntomas comunes son el enrojecimiento, piel seca y picazón intensa. Ocurren cuando el sistema inmunitario se acelera, desencadenado por algo en el entorno del niño.

Es una condición muy común en bebés y niños. Suele aparecer por primera vez entre los 3 y los 6 meses de edad. Se desconoce la causa exacta de la dermatitis atópica. Pero algunos factores están ligados a ello, tales como los genes, un sistema inmunológico que no está completamente desarrollado puede afectar la capacidad protectora de la piel. Factores externos. Estos incluyen clima invernal, temperaturas altas y secas y falta de humectación de la piel.

Según la gravedad de los síntomas, la dermatitis atópica se puede tratar con medicamentos tópicos, que se aplican sobre la piel; fototerapia, una forma de tratamiento con luz; y medicamentos inmunosupresores que frenan el sistema inmunológico.

Pero recuerda que el diagnostico y el tratamiento tiene que ser cuidadosamente avalado por un experto como lo es: Dr. José Luis de León Martínez.